No entres en piloto automático, entra en la vida

Según la psicología a este estado mental se le llama zona de confort. Aunque esta zona parezca ser agradable en un principio lo más normal es que con el tiempo empecemos a sentir una sensación de vacío y depresión, pero lo más irónico es esa necesidad de permanecer anclados a ese mundo y el causante de esto es el miedo. Esa línea de pensamientos que viene después de pensar en un sueño, una recopilación de posibles fracasos y malos escenarios que ni siquiera han sucedido y se acumulan a tal punto de hacernos arrepentir e impiden nuestro crecimiento personal. Por suerte este es un estado por el que hemos pasado la gran mayoría de las personas y salir de él es un proceso enriquecedor y lleno de aprendizajes.

DEJA LOS APEGOS: La dependencia hacia cualquier tipo de persona como amigos, familiares o pareja y hasta nuestras propias mascotas, es uno de los aspectos más difíciles de detectar y quizá el que más nos frena para emprender nuestros sueños. Las personas también se convierten en zonas de confort que sin quererlo, poco a poco se convierten en el centro de nuestra vida. Para evitar que el apego te controle hay que tener en cuenta que soltar no significa dejar de querer. Pensar primero en ti no significa ser egoísta, porque si lo miras desde otro punto de vista, también le das libertad a esa persona de buscar sus sueños y esa quizás es la mejor muestra de amor.

¿DINERO O FELICIDAD?: La estabilidad económica también es uno de los factores más comunes en cuanto a dejar la zona de confort, porque la sociedad nos ha impuesto que tener un trabajo estable y que pague bien es un privilegio que no muchos pueden tener, y sí, es cierto, pero estamos en el siglo 21, una época para reinventarte, para descubrir tu verdadera vocación por segunda o tercera vez y ser feliz en el proceso y vivir de lo que más te gusta.

NUNCA ES DEMASIADO TARDE: Los años no son sinónimo de “no puedo”. La edad no es un impedimento para hacer el viaje que tanto habías soñado, conocer otras personas o realizar actividades que jamás creerías haber realizado, como cantar después de los 30 o aprender a tocar el piano a los 40.

2019-10-08T15:37:25+00:00